¿Te has preguntado como le cambia la vida a una mujer adulta, pero aún jóven, cuando se convierte en madre?
Yo tengo 31 años pero aún no soy
mamá, así que,
escuchando tantas anécdotas sobre quienes viven ese rol, decidí pedirle a una en particular que nos contara a través de algunas
palabras, cómo le ha girado su vida, ella es madre desde hace un poco más
de un año, de un hermoso bebé que le transformó el mundo. Licenciada en
Educación pero estudiante de contaduría, con una pareja estable, a quien tiene
en su vida desde casi una década, y así, cumpliendo con sus actividades de ama de casa universitaria... le llegó
el cambio, les dejo a continuación el
relato que ella misma nos regaló de su experiencia:
"Antes de ser mama, vivía
con un poco de desinterés, haciendo cosas sin relevancia y por lo general solo
pensaba en mi...y recuerdo súper claro cuando me enteré que estaba embarazada y
con ello todas las emociones que sentí, desde
ese día empecé a vivir. Embarazada
me sentía inmensamente feliz, y en algunas oportunidades no entendía el
porqué, y ahora supongo que era mi cuerpo y mi alma preparándose para sentir
siempre esa emoción. Llego el día, nació mi hijo, y sonara trillado, pero lo
que sentí era simplemente indescriptible, pensar que ese ser chiquito e
indefenso se creó y formo dentro de mí…
Llegaron los días más felices y difíciles de mi vida, y siempre me preguntaban ¿qué se siente ser mamá? Y por alguna extraña
razón siempre contestaba: ser mamá es muy agotador, nunca en mi vida había
realizado y enfrentado algo tan difícil, algo tan AGOTADOR, pero a pesar de ello, todas las noches sentía una paz,
tranquilidad y felicidad avasallante. Día
a día aprendo a ser mamá, a tomar la vida con valentía, con seriedad, con
decisión, porque ahora si tengo una razón para vivir.
Ser mamá es el camino más maravilloso que una mujer puede elegir, el objetivo más caro que una mujer se pueda plantear, y la meta más
importante a lograr. A pesar de todos los sacrificios no cambiaria dejar de ser mamá, así me ofrecieran mil madres como la
mía, destacando que mi madre ahora
es lo segundo más importante en mi mundo.
¡Mi Santiago lo es todo sin él, no creo que estuviese viva ahorita!"
Esta amiga
desde la secundaria, ahora está a punto de graduarse en su segunda carrera,
mientras sigue transitando ese “camino” que ella misma nos ha descrito como
maravilloso, el que le enseña cada día como dar lo mejor de sí, para ser una
madre abnegada y luchadora, por acá les
comparto una foto de Yeniret y su hermoso hijo José Santiago.
¿A ustedes
madres, en qué aspecto les cambió más la vida cuando tuvieron que asumir este maravilloso rol?



No hay comentarios.:
Publicar un comentario